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La disfunción

Fernando Losada29/05/2009
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La disfunción

Dejémonos de marear la perdiz y vayamos al origen de los problemas de la Unión Europea. Cuando el proyecto de integración comenzó, en la Europa devastada de después de la II Guerra Mundial, algunos líderes nacionales decidieron promover la integración económica entre Alemania y Francia, acérrimos enemigos en las décadas anteriores, para asegurar la estabilidad en el continente. Incluyendo a otros países vecinos, varios tratados fueron firmados en esos años a pesar de ciertos recelos originados por la animadversión que aún se profesaban ambas partes. Buena prueba de esos recelos fue el fracaso de la ratificación del tratado de lo que podría haber sido, ya en 1954, una Comunidad Europea de Defensa. Pero el convencimiento de aquellos líderes permitió sacar adelante el proyecto de integración económica. Es importante recordar que el contacto entre las élites intelectuales europeas durante las primeras décadas del siglo XX era muy fluido (para hacerse una idea de hasta qué punto puede uno acercarse con placer al excelente ‘El mundo de ayer’ de Zweig). Y fue precisamente el espíritu de esa Europa entrelazada cultural y socialmente el que inspiró a esos líderes que lanzaron el proceso de integración.

Varias décadas después, cuando la integración económica ya se hubo consolidado, se consideró que el momento era oportuno para impulsar el nacimiento de una unión política a escala europea. Se empezó a hablar de ciudadanía, de derechos políticos, de un Parlamento Europeo democráticamente legitimado y con capacidad de intervenir de manera decisiva en la adopción de decisiones comunes… Pero para dar ese paso hacia la unión política se confió en el sistema institucional previsto para la integración económica, en el que los gobiernos nacionales, reunidos en la forma de Consejo de Ministros, acaparaban de manera decisiva la adopción de decisiones. En efecto, el esquema institucional diseñado inicialmente por los líderes fundadores dibujaba una economía planificada en determinados sectores, como la agricultura, la pesca, la energía nuclear y el carbón y el acero, que eran sometidos al control de la Comisión. El dirigismo que permitía ese diseño era compensado entonces por el ideal europeo de quienes ejercían el poder. Pero en la actualidad las élites sociales y culturales ya no dominan el poder político, de modo que quienes gobiernan en los Estados miembros ya no son personas forjadas en aquel espíritu europeo de principios de siglo.

Así las cosas, algunos de los problemas que sufre la Unión Europea en la actualidad pueden tener origen en estos factores que mencionamos. Aunque no sea frecuente plantearlos de este modo, podríamos reformular esos problemas si partimos de que (1) el sistema institucional, válido para la integración económica, ya no lo es tanto para la integración política; (2) la institución directamente legitimada por los ciudadanos, el Parlamento Europeo, no tiene capacidad alguna para modificar el sistema institucional, cosa que sigue dependiendo de los gobiernos nacionales; (3) los gobiernos nacionales se aferran al enorme poder del que disponen en el ámbito europeo y al mismo tiempo no dejan de hablar de elementos propios de una unión política (ciudadanía, derechos, himno y demás) que sólo de ellos dependen, pero que ellos mismos impiden; y (4) el dirigismo que permite el sistema institucional europeo ya no es compensado por un europeísmo subyacente en quienes nos dirigen.

En resumen, en un primer momento la Unión Europea era dirigida por gentes con un espíritu europeo fuera de toda duda, mientras que en la actualidad líderes nacionales con las ideas no tan claras (por así decirlo) se aprovechan de, en lugar de aprovechar, los poderes que el sistema institucional comunitario otorga a los gobiernos nacionales. Desde luego, el diseño de la Unión favorece el dirigismo, lo cual es en sí mismo criticable, pero de un tiempo a esta parte los líderes a los que encargamos el gobierno de nuestros países no aprovechan esa disfunción para crear más Europa. Mañana ponemos algunos ejemplos.

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