
Anoche pudo verse un nuevo debate entre los candidatos del PP y del PSOE, pero como a criticar el mismo formato, los mismos argumentos y las mismas carencias se supone que ya dedicarán hoy su tiempo muchos medios, nosotros nos adentraremos en esa realidad paralela que conforman los otros partidos que se presentan a estas elecciones. Como ya dijimos, los partidos medianos y pequeños no tienen inconveniente en exponer sin ambages sus posturas. Confían en que gracias a la claridad de sus posiciones respecto de los asuntos europeos los votantes sabrán a qué atenerse. En este sentido, los ciudadanos debemos agradecer las campañas que explicitan qué se pretende hacer desde el Parlamento Europeo.
Así lo ha hecho, por ejemplo, Willy Meyer en su charla con los lectores de este grupo de periódicos (y que puede consultarse en este mismo especial). Desde Izquierda Unida, integrada para estas elecciones en la coalición La Izquierda, propone impulsar la integración política mediante la creación de nuevos mecanismos de intervención pública en la economía europea, lo que supone una revisión del modelo económico que hasta el momento ha guiado el proceso de integración. Además, apuesta por la apertura de un nuevo proceso constituyente en el que esta vez sean los ciudadanos los que elijan a sus representantes en la Asamblea que redacte una constitución para Europa que definitivamente aclare el galimatías institucional, estableciendo un parlamento que legisle y que elija a un presidente del gobierno europeo. En suma, La Izquierda apuesta por una federación europea con importantes poderes en el plano económico.
En cuanto a los partidos nacionalistas, tantas veces determinantes en la política española, deben concurrir coaligados a estas elecciones si quieren obtener los votos necesarios para estar presentes en la Eurocámara (recordemos una vez más que en estos comicios el conjunto del territorio español constituye una única circunscripción). La novedad es que esta vez se han unido siguiendo una racionalidad también ideológica. Así, no se repite el experimento de Galeuscat, que agrupaba a partidos conservadores como CiU y PNV con la izquierda gallega del BNG. El alineamiento conforme a criterios ideológicos reconfigura de una manera más coherente el panorama político nacionalista al establecer dos propuestas de diferente matiz: por una parte se presenta Europa de los Pueblos–Verdes, que agrupa a fuerzas como ERC, BNG o Aralar, y por otra Coalición por Europa, integrada entre otras por CiU, PNV y CC. El problema con este tipo de coaliciones movidas por el mutuo interés por obtener la mayor representación posible es que no defienden un programa coherente más allá de su común pugna por una Europa en la que las regiones puedan ser oídas y tengan un poder importante.
La novedad en estas elecciones pueden ser los resultados a los que apunta UPyD. Su irrupción en el panorama político español ya se concretó con la obtención de un escaño en las últimas elecciones generales. A las europeas presentan como candidato al reputado jurista y escritor Sosa Wagner. Pese a que no es muy conocido por el público en general, goza de un gran prestigio entre la gente formada en el Derecho y articula un discurso coherente con lo que propugna el partido en España. Se posicionan como una alternativa sólida a los dos partidos mayoritarios, criticando algunas de sus políticas y defendiendo otras. Así, les preocupa la situación lingüística del castellano o el desarrollo actual de la España de las autonomías. Su política de cara a Europa, en cambio, aún está por definir, aunque el punto de partida es la defensa del Tratado de Lisboa. Habrá que estar atentos, porque lo que es seguro es que darán que hablar.
A la vista de este breve repaso, podemos decir que en nuestro país existen distintas concepciones de lo que es Europa, que tienen como punto de partida diferentes sensibilidades, preocupaciones e intereses. El hecho de que se den a conocer sus propuestas permite que los ciudadanos podamos decidir el sentido de nuestro voto con total conocimiento de causa. Que se nos usurpe esa información es un atentado a nuestros derechos democráticos.